domingo, 27 de diciembre de 2009

Hipotermia

Hace Frío. Suena la alarma del reloj. Te despiertas temblando y con dolor de cabeza, otra vez no has dormido casi nada. Hoy también amanece helado, llovió mucho anoche y la tormenta no te dejo cerrar los ojos. Te sientes pesado y viejo. Te da asco la rutina del nuevo día y te imaginas como un engrane mas que mueve algún mecanismo enorme el cual te has habituado a llamar sociedad. Te tallas los ojos confundido, ya no entiendes nada pues has perdido todo propósito salvo seguir vivo e ir a la oficina a cumplir tu papel en el teatro de cuellos blancos y corbatas. Te parece que esta sociedad se olvido ya de tu sudor y tus suspiros. Hace 15 años te diste cuenta de ello, del grillete que te pusieron mientras te distraían con programas de televisión y promesas de grandes sueldos, te dejaste tragar lentamente en sus arenas.

Otro suspiro mientras desayunas lo de rutina y calientas café, tu placebo para convencerte de no desplomarte sobre el teclado y puedas ofrecer liadísimas y fingidas sonrisas, los saludos de rutina. Entras en la ducha, el agua esta un poco fría pero se hace tarde. Te vistes con lo acostumbrado y peinas tu cabello que es cada vez más escaso en tu cabeza. Piensas demasiado, que si el trabajo, las cuentas que si el trafico, el teléfono que ya no suena, el divorcio, la mujer que se llevo al hijo que ya no te dice papá. Todo esto tiene más eco en la soledad de tu casa de dos plantas. Sientes frío y una pequeña lagrima se asoma en tu parpado izquierdo pero no tienes tiempo para la tristeza porque se hace tarde, mejor comprimes todo con sus suspiros nada mas. Hace frío afuera, Hoy no circula el coche, debes caminar para tomar el autobús, recorres las calles vacías, el cielo esta gris y hay poca gente. Se parecen a ti, piensas, “gente gris” te dices mientras pisas los charcos. Hace frío.

Cruzas por el parque, caminas por el sendero que cruza entre los juegos y las jardineras, todo parece estar vació. El roció sobre el pasto ya no te parece hermoso, ahora la basura tirada parece resaltar mas. Sientes asco. El viento sopla y mueve un columpio oxidado que rechina. Hace frío y mientras frotas tus manos, ves a un niño, rompiendo el cuadro del lugar, se roba tu atención. Verlo a esta hora te parece tan ajeno, esta sentado bajo una resbaladilla, recargado al pie de las escaleras de esta, se abraza las piernas y mete la cabeza entre los brazos como si estuviera llorando. Lo observas mientras te acercas, debe tener unos 11 años, viste pobremente con unos pantalones que no alcanzan a cubrir sus tobillos, trae un suéter azul y delgado, en los pies calza un par de tenis blancos, viejos, muy rotos y llenos de mugre; están muy mojados. Su cabello largo y negro se esparce sobre sus bracitos delgados. Debe ser un indigente, parece que le han golpeado ya que sus tobillos están llenos moretones bastante grandes y cortadas sin cicatrizar, sus manos llenas de mugre también tienen un color azul y sus uñas están negras.

Sientes asco. Se debe refugiar de la lluvia ahí. Piensas que a diferencia de ti, el no es un engrane, no existe para la maquina. No tiene nombre en registro alguno. Todo lo que te preocupa ahora parece tan vano y egoísta, y te miras con asco. Piensas que ni siquiera se te es permitido odiarte y sufrir porque tu plato esta lleno, siempre lo estuvo. Gente como ese pequeño parece recordarte lo agradecido que deberías estar, Sientes Frió y asco por esto, Te odias en tu confusión y lo odias a el.

Odias a ese niño que sufre desde que nació. Debido a el tus aflicciones se te presentan enclenques y patéticas, sin embargo las llevas y las sufres y ese niño ahí tirado parece una burla a tu vida y tus traumas burgueses. Su vida si es un infierno de frió y Hambre y ni siquiera es merecido. Por otra parte tu supuesto infierno fue hecho por tu mano aunque en un principio no tuvieras conciencia de ello. Ves a ese niño que no te ha hecho nada y lo odias.

Lo odias por hacer más fría tu miseria. El que ni siquiera llegará a conocer tu edad. Esa alma pequeña a la que ni siquiera se te ha ocurrido ayudar y eso te hace aún más miserable.

Ahora pasas a un lado del niño y notas que su cuerpecillo no se mueve, ahora notas sus dedos hinchados, nisiquiera parece respirar. Hace varias horas que dejo de llorar. La hipotermia lo mató mientras tú te envolvías con las mantas en un intento por dormir.
Otro aire frío sopla y mueve el cabello del cadáver dejando ver su frente y sus ojos cerrados. Es lo ultimo que miras de el antes de girar tu cabeza y apartar tu mirada. Te preguntas lo que deberías hacer, y sin saber porque, piensas en un instante en tu propio hijo cuando tenia la edad de aquel pequeño indigente. Pero ahora que no lo ves, no quieres pensar mas en el. Mejor intentas olvidar su cadáver y tus reflexiones con nuevos suspiros. Ya no quieres darle mas vueltas a tu helada miseria. Divagar tanto te hará perder más tiempo y tienes que tomar el autobús porque se hace tarde. Te frotas las manos un poco más y aprietas los dientes. Hace frió.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Pensandote en un Hostal de Guanajuato

Algo que escribí, en un balcón durante el Cervantino

Arriba, están las estrellas
Abajo, la hermosa ciudad
En medio, estoy recostado
Buscando algo para poderte dar

Arriba, esta el infinito
Abajo, esta mi tumba
En medio esta mi cuerpo
Y mi alma en ataduras

Si me muero aquí tirado
No me vengas a llorar
Mejor besa mi cadáver
Mejor venme a desatar

Arriba esta tu morada
Abajo una alfombra llena de alcohol
Y lejos esta tu mirada
Lejos mi tormenta y el sol






jueves, 3 de diciembre de 2009

La hija de coyolxauhqui

Suave piel plateada inmortal y lejana, me hace recordar las historias de los ancianos. De cuando murió a manos de su hermano y fue desmembrada como penitencia, cuando su cabeza fue condenada a vagar en el frió espacio todas las noches, hija de una virgen, cuentan que de algunas de las partes de su cuerpo divido dieron origen a seres de luz de luna como ella. Seres que pasan de una era a otra, ignorantes de su pasado, seres que pertenecen a un solo cuerpo y comparten destinos similares, que se buscan sin saberlo, deseando ser un solo cuerpo de nuevo.

Creo que eh encontrado uno de esto seres con la luz de la luna en su sangre y en sus ojos, alguien que conocí cuando era luna llena y me dejo conocer sus crecientes y sus menguantes y que a veces se hace luna nueva y no me deja verla. Pero ya se que siempre volverá a mi cielo, a iluminarlo cuando este mas oscuro. Aunque creo que en este caso, yo soy el que esta condenado a orbitarla, a pernotar alrededor de ella irregularmente aunque ella no me llame Marduk.

A veces me pregunto que parte de la diosa es ella, creo que no lo sabré jamás pero me gusta pensar que es su corazón. ¿Algún día yo contaré la historia de la luna y su cuerpo mutilado? ¿Algún día contaré la historia de la mujer con luz de luna en los ojos? en muchos años cuando mi propia luz se extinga y por fin dejé orbitarla también.