miércoles, 31 de marzo de 2010

Vibrando 2º parte

Los días se suceden mecánicamente uno al otro como ya es costumbre en esta ciudad. Que triste es la vida después de una semana de desintoxicación. Me eh estado acostumbrado a la vida diurna y hacer que el sol no me lastime los ojos me llevó mas de dos días. Intento recuperar lo que llamamos lucidez. Hace nueve días que no pruebo más que los cigarrillos que guardo en mi cuarto y el nescafe viejo que estaba en la alacena ¡carajo! tiemblo como si tuviera parquinson.

Gracias a Lilly no me han echado este pequeño departamento puesto que se ha encargado de pagar mi renta los últimos tres meses y lo hace sin pedirme nada a cambio Es una mujer buena, incluso me trae víveres de vez en cuando desde que perdí el empleo hace ya medio año. Lilly se ha creído que esto me causó una gran depresión y que por eso volví a la marihuana, al pelo largo y a la deriva. Pero cada vez que lo pienso, pareciera que lo he planeado todo para que me echaran. Los retardos, las faltas, los fallos, las provocaciones a los compañeros y la falta de entusiasmo, todo esto fue casi voluntarios. Talvez fue el último soplo de rebeldía de mis treinta que se alzó en contra de la editorial para la que había vendido por cinco años mi manía por corregir todo escrito que tuviera en mis manos, para mi suerte soy muy bueno haciendo esto. Creo que mi subconsciente temía a los cuarenta y ahora estaban a la vuelta de la esquina.

Me han cortado la luz y el gas, las facturas y los avisos se amontonan en la mesa. No se porque no me han cortado el agua incluso, pero supongo que también es gracias a Lilly. Es una mujer buena conmigo y algo loca como yo. Los viernes por las tardes venía al departamento, fumábamos hierba de mi repisa y bebíamos. Poníamos mis discos de blues y hacíamos el amor, lo hacíamos ebrios sin parar de reírnos como cuando estábamos en la universidad.

Así nos pasábamos las noches de viernes ebrios y desnudos hasta que me atrapaba el sueño. Entonces se vestía y se iba en la madrugada dejándome en la cama o en el sofá. Jamás se quedo a dormir conmigo, es decir en la misma cama que yo. Alguna vez me dijo que podía tirarse a quien ella quisiera pero nunca podría dormir con nadie. Ella le teme tanto al matrimonio y a todo compromiso como yo le temo a los cuarenta. Lilly es un poco de luz cegadora en el vacío oscuro que se esta convirtiendo mi vida ¿Con cuanta lastima me ha de ver ahora?

Pero ¿por que eh dejado la marihuana? ¿Por qué me he dejado convertir es esta delgada masa de pelo y de patética sobriedad? Mis excesos por fin me están cobrando factura, es difícil de explicar, pues no se cuando comenzó en realidad, primero eran ruidos a lo lejos, una voz dulce a lo lejos que parecía entonar una canción, en un principio fue tan suave que no le preste atención en realidad, no me importaba pues podía ignorarlo fácilmente.

Pero hace ocho días comenzó lo siniestro, fue un jueves en la tarde mientras volvía del chopo después de abastecerme de la mejor hierba que podía conseguir en esta ciudad, La limpie lentamente junto a la ventana mientras hubiera luz de día. saque un apquetito de sabanas y preparé un porro que encendi con gusto fui a la cocina y me termine una botella semivacía de whiskey que guardaba para el viernes. Me senté a meditar en el sofá mirando el techo, pensando en que haría cuando el dinero del banco se terminara y cuando a Lilly se le acabara la compasión y se consiguiera a otro amante. Así estaba en hermoso estado de perdición cuando comenzó otra vez la melodía. De lo lejos se acercaba esa voz femenina muy suave pero aterradora de alguna extraña manera. Intente como siempre ignorarla hasta que se alejara pero con el paso de las horas, el sonido fue haciendo cada vez más grande, más fuerte al punto que ya no podía ignorarlo, culpe a la marihuana por supuesto y apague el porro para irme a dormir, cosa que no logré pues la melodía no me dejaba en paz. Me revolcaba en la cama me taba la cabeza con la almohada pero no podía alejarla de mi mente. Esa noche me la pase así mareado y con esa voz en mi cabeza que entonaba la misma melodía una y otra vez. Finalmente me desperté y me levante de la cama, Salí de mi cuarto y estuve dando vueltas por el departamento en la oscuridad, intentando pensar en lo que fuera para no concentrarme en la maldita voz. Esta estrategia resulto pues la melodía se fue desvaneciendo poco al tiempo que yo recuperaba la calma y la marihuana perdía su efecto. Cansado deje de caminar y me senté en el sillón de la sala mirando hacia la ventana donde me percate que estaba amaneciendo. Fui cerrando los ojos hasta que me quede dormido.

Soñé con Lilly desnuda en mi cuarto con las piernas abiertas y sonriéndome tiernamente, me acerque a ella lleno de lujuria cuando otro personaje apareció en mi sueño, una niña de espaldas hacia mi, mirando por la ventana de mi cuarto, tenia el cabello largo castaño muy lacio y largo hasta sus la cintura; Llevaba puesto un vestido blanco y largo, sin mangas que le llegaba hasta los tobillos, sus brazos y sus pies revelaban una piel pálida muy blanca. En su mano sujetaba algo pero no reconocí lo que era. Regrese mi atención a Lilly y la vi en la cama otra vez frotándose los pechos y la entrepierna, lamiéndose los labios pero sin dejar de mirarme igual, son sus hermosos ojos negro, Regrese mi atención hacia la niña que dio la vuelta pero antes de que pudiera verle el rostro se desvaneció. Lilly se levanto entonces como de costumbre se vistió y se fue de mi cuarto.

Me desperté a la realidad denuevo, eran como las dos supuse, recostado en el sillón con la bata puesta y con los ojos ardiéndome horrible. Me levante y me metí a bañar con el agua helada lo cual me sirvió para despejar la mente y regresar a mi estado de conciencia pesimista y preocupada por las cosas. Pase el día limpiando el apartamento antes de que llegara Lilly pues era viernes. Mientras llenaba unas bolsas de plástico con basura intente regresar en mi mente al sueño de anoche y a la niña de blanco, era extraño porque no me causaba ninguna familiaridad esa pequeña. No se parecía mi hermana menor, todos en mi familia somos de cabello negro. Así estaba descifrando lo sucedido cuando de pronto mientras limpiaba el espejo del baño con un papel apareció ahí en el espejo frente a mi la niña de blanco dejando ver por un segundo su rostro pálido y pequeño, con dos ojos azules y sin expresión mirando los míos; pude ver lo que sujetaba en su mano, era un cuchillo de cocina muy grande y brillante, que en su pequeña mano parecía aun mas imponente. Inmediatamente giré pero no había nada atrás de mi regresé mi atención al espejo pero tampoco había nada, comencé a ponerme nervioso, bastante nervioso y algo dentro de mi palpitó o mejor dicho algo dentro de mi vibró.