miércoles, 26 de mayo de 2010

De un hombre que miraba las nubes.


Hace mucho que no había tenido tiempo de mirar las nubes como lo hago ahora. Estoy aquí tirado en el pasto de un parque con la corbata aun puesta, miró las nubes por primera vez en mucho tiempo, son hermosas, distantes y tranquilas parece a veces que no se mueven, pero lo hacen, cambiando de forma, siempre cambiando de forma y dejándonos echar volar la imaginación. Las nubes, constantemente acumulándose y separándose algunas tan sublimes y sin embargo tan efímeras también. Todo esto me hace pensar en las personas, nosotros crecemos y nos movemos por la vida como nubes en el cielo cambiando de forma y de rostro usando tantas. Nos acumulamos, nos juntamos y nos separamos una y otra vez, solo para desaparecer también. Somos tan efímeros en la vida como las nubes en el cielo. ¿Y si las nubes son prisioneras del viento? ¿De que somos prisioneros nosotros? Debemos serlo de algún modo, puesto que nunca nos sentimos en libertad. Pero las nubes no parecen quejarse de nada solo se están ahí para desaparecer, aunque a veces alguna nube pequeña se separa de los cúmulos y se aleja solitaria como luchando por no seguir a sus hermanas, se va sin propósito pues solo es una nube mas, parece no entender esto. Esta nube se va hasta que se desvanece poco a poco en el aire, sin propósito. Si embargo todo esto genera en la mente de un hombre recostado en el pasto de un parque, preguntas que no serán resueltas y pensamientos tan inútiles y efímeros como nubes, pensamientos que no serán escuchados por nadie, pensamiento e ideas que se desvanecerán.

Estoy suspirando. No me había sentido así en muchos años, con tanta paz; todo mi cuerpo se relaja y las tensiones parecen soltarme al fin. Mi mano suelta el frasco de vidrio café. Puedo oír como se aleja rodando lentamente. Siento una gran paz mirando las nubes como no lo había hecho en mucho tiempo mientras el cianuro hace su efecto. Poco a poco mi corazón se detiene, mi vista se hace borrosa. Así como las nubes en el cielo las personas a mí alrededor se mueven, siempre cambiando su forma y pero no su destino. Y así como una nube solitaria yo me desvanezco lentamente sin motivación o propósito, efímero e inútil en el cielo de mi vida.

domingo, 16 de mayo de 2010

En memoria de Ronnie James Dio (10 de julio de 1942 - 16 de Mayo de 2010 )


Hoy el cielo llora tu partida, la supernova de tu presencia se ha extinguido, eras casi dios para muchos que afirmaban que una letra te separaba de los cielos. Y para otros, fuiste la voz del demonio, trayéndonos el infierno en cada una de tus canciones. Aquí añoraremos tu voz explosiva como un trueno, la añoraremos todos los que te vimos como a un héroe porque mas haya de tu leyenda inmortal, mas haya de los títulos divinos y malditos, esta un hombre como pocos ha habido y habrá. Un hombre que nos impulso a nunca dejar nuestros sueños.

Descansa en paz Ronnie James Dio y gracias por los momentos mágicos, descansa en paz amigo y rockea por siempre.

sábado, 8 de mayo de 2010

Se fue


Se fue. Se difumina. ¿pero que fue ella en realidad?, no entiendo nada, ¿una estrella fugaz? ¿Un fantasma? ¿Un sueño acaso?, no me deja nada salvo estas flores del mal. Su semblante parece ajeno con el paso de estas largas horas. No entiendo, aparece ante mi radiante avanzando y con una mirada el mundo se sacudió, giro todo hasta lo que parecía mas insignificante se torció con su sola presencia. Pero es que no se, no entiendo, aun no me recupero. Fue un tornado, fue caos pasajero, la más dulce y hermosa catástrofe. Me dejo con escombros y con la confusión que deja un terremoto; con la impotencia de verla marchar y la esperanza ciega y sordomuda de su regreso. Pero es tan incierto. Incierto como fue verla llegar, mientras el infierno y el paraíso se pintaban en cada uno de sus ojos, me hablaba de muerte con una sonrisa, y su mano sujeto la mía y creí que me guiaría cual Virgilio por los parajes del infierno que me describió hermosos. No entiendo, justo ahora tengo la sensación de su mano entre mis dedos y el deseo de sus labios dulces. Pero debo hacerme a la idea de que ella se fue. Ojala supiera a donde.