domingo, 10 de mayo de 2015

Camina!

Nadie pudo haberte advertido sobre los terribles y escarpados desfiladeros que se descuelgan abruptos a tus pies, en estas montañas y serranías en donde te has adentrado. Tu valor escasea día a día y poco a poco te vas olvidando de lo que te impulsaba a caminar y a escalar buscando las cimas más altas donde el sol te revelaría esas imponentes y majestuosas panorámicas del mundo bajo tus pies, las cuales te parecían los tesoros más grandes que pudiesen ser descubiertos.

En algún momento ese mundo se torno ajeno, piensas, la niebla ahora cada vez más espesa y abrumadora, el suelo bajo tus pies se torna inestable y se desgaja con tus pasos. Tus manos sudan y tu respiración se agita. Los vivieres escasean y en estas yermas cumbres no puedes encontrar  sustento alguno, ni escuchar voces que te animen a seguir el camino.

¿Qué esperanzas quedan entonces? La brújulas y los mapas no te sirven en estos momentos.
Te sientas y abrazas tu piernas mientras reparas en los abismos monstruosos. El miedo es cada vez mayor. Haces lo único que te es posible en ese instante. Cierras los ojos y te aferras a los pensamientos más poderosos que posees.

La promesa de un mar azul y olas plateadas que llamarás tu hogar, donde tus brazos y piernas descansaran y tu sueños renacerán con nuevos bríos y el futuro se pintará de nuevo en historias de aventuras nuevas y mágicas en donde tus sueños serán de nuevo la embarcación que te llevará. Ese lugar donde la soledad no acecha y los miedos del pasado se disuelven. En donde encontrarás a la musa de marfil y magia cuya voz resuena en tus sueños y habita en el mar.


Te levantas, debes seguir caminando y aferrarte a estos desfiladeros en los que te has internado. La niebla sigue bajando, pero debes seguir caminando.