
Hace mucho que no había tenido tiempo de mirar las nubes como lo hago ahora. Estoy aquí tirado en el pasto de un parque con la corbata aun puesta, miró las nubes por primera vez en mucho tiempo, son hermosas, distantes y tranquilas parece a veces que no se mueven, pero lo hacen, cambiando de forma, siempre cambiando de forma y dejándonos echar volar la imaginación. Las nubes, constantemente acumulándose y separándose algunas tan sublimes y sin embargo tan efímeras también. Todo esto me hace pensar en las personas, nosotros crecemos y nos movemos por la vida como nubes en el cielo cambiando de forma y de rostro usando tantas. Nos acumulamos, nos juntamos y nos separamos una y otra vez, solo para desaparecer también. Somos tan efímeros en la vida como las nubes en el cielo. ¿Y si las nubes son prisioneras del viento? ¿De que somos prisioneros nosotros? Debemos serlo de algún modo, puesto que nunca nos sentimos en libertad. Pero las nubes no parecen quejarse de nada solo se están ahí para desaparecer, aunque a veces alguna nube pequeña se separa de los cúmulos y se aleja solitaria como luchando por no seguir a sus hermanas, se va sin propósito pues solo es una nube mas, parece no entender esto. Esta nube se va hasta que se desvanece poco a poco en el aire, sin propósito. Si embargo todo esto genera en la mente de un hombre recostado en el pasto de un parque, preguntas que no serán resueltas y pensamientos tan inútiles y efímeros como nubes, pensamientos que no serán escuchados por nadie, pensamiento e ideas que se desvanecerán.
Estoy suspirando. No me había sentido así en muchos años, con tanta paz; todo mi cuerpo se relaja y las tensiones parecen soltarme al fin. Mi mano suelta el frasco de vidrio café. Puedo oír como se aleja rodando lentamente. Siento una gran paz mirando las nubes como no lo había hecho en mucho tiempo mientras el cianuro hace su efecto. Poco a poco mi corazón se detiene, mi vista se hace borrosa. Así como las nubes en el cielo las personas a mí alrededor se mueven, siempre cambiando su forma y pero no su destino. Y así como una nube solitaria yo me desvanezco lentamente sin motivación o propósito, efímero e inútil en el cielo de mi vida.
Estoy suspirando. No me había sentido así en muchos años, con tanta paz; todo mi cuerpo se relaja y las tensiones parecen soltarme al fin. Mi mano suelta el frasco de vidrio café. Puedo oír como se aleja rodando lentamente. Siento una gran paz mirando las nubes como no lo había hecho en mucho tiempo mientras el cianuro hace su efecto. Poco a poco mi corazón se detiene, mi vista se hace borrosa. Así como las nubes en el cielo las personas a mí alrededor se mueven, siempre cambiando su forma y pero no su destino. Y así como una nube solitaria yo me desvanezco lentamente sin motivación o propósito, efímero e inútil en el cielo de mi vida.
Tiempo sin leerte... y sin embargo es como si nunca te hubiera dejado de leer.
ResponderEliminarBuena historia
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La diablesa
Hay!!! ke bonita forma de morir ^^
ResponderEliminargracias por visitarme mary y me alegra que te guste este escrito.
ResponderEliminardiablesa que misteriosa eres, te agradesco la visita y me quedo con ansias de saber mas de ti y de tus escritos
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