Te alejas tan rápido, no han pasado ni dos medias lunas cuando tu rostro comienza a desvanecerse en suspiro de muerte no merecida, dueña de mi corazón y no de mi cuerpo, yo soy dueño de tu eterno recuerdo palpitante y tan cruel como placebo inyectado en mis arterias cardiacas. Siempre esperanza, jamás destino.
Un Hada vuela y se cierne pálida y ajena sobre mi cadáver descompuesto que aun guarda un suspiro de amor que da hacia a ti mi dulce deseo de verano, mi cruel tormento del próximo invierno pero por ahora mi anónimo suplicio de otoño.
Un Hada vuela y se cierne pálida y ajena sobre mi cadáver descompuesto que aun guarda un suspiro de amor que da hacia a ti mi dulce deseo de verano, mi cruel tormento del próximo invierno pero por ahora mi anónimo suplicio de otoño.
tan profundo como el recuerdo que se desvanece ante los ojos, pero que permanece en el corazón...
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La Diablesa