“Te soñare todas las noches
Te llevaré en mis memorias
Oiré tu voz en el desorden
Que dejas en mi historia
Eres lo único que veo,
Eres lo único que respiro,
Eres mi aire
Eres mis ojos”
La noche cuando medio borracho y triste escribió este verso, se le dio el soñar con ella. Al día siguiente, en la mañana como a las 6, lo encontré en la calle cuando llegaba a las oficinas, tenía un semblante perdido y pálido, desastroso, como fantasma perdido, mal rasurado y con la camisa arrugada. De hecho creo que llego más por la costumbre y el subconsciente, y fue el mismo subconsciente que se encargo de medio arreglarlo, vestirlo y pasarle un cepillo por la cabeza. Después de invitarle un café en el seven de la esquina, le pregunte que le ocurría, a lo que me contesto que paso una velada extraña, y que no había dormido nada bien, -¿tuviste pesadillas?- le pregunte mientras servia el capuchino de la maquina en el baso, -de hecho- dijo después soltó un intento de risa, en este punto mi amigo había recobrado completa conciencia y recuperaba un poco de color.
Me contó que antes de dormir, había peleado con una mujer, al parecer una amante suya pero no quiso contarme más de ello, yo no insistí en saber más.
- le escribí algo, un verso en una hojita debe estar en mi cartera o por ahí, no se en donde la deje- me dijo después de darme el dinero de su café para que pagara.
Le pedí que me contara lo que soñó, me dijo que pocas veces había tenido un sueño tan claro y tan extraño como el que tuvo la noche pasada, mientras caminábamos hacia la oficina comenzó con lo siguiente:
- Yo llegaba al trabajo como de costumbre, todo era normal, saludaba al poli de la entrada y subía por la escalera hasta la oficina, estabas tu, TT, Rene, Regina, en fin todos los locos me senté frente a mi computadora, la encendí para comenzar a capturar, pero la madre esa no encendió, intentente varias veces pero la maquina simplemente no respondia, cheque estuviera bien conectada hasta le di un putazo, la desconecte y la volví a conectar pero no funcionaba, le dije a Araceli que mi computadora no servia pero ella no me respondió, entonces le dije a TT, pero tampoco me hizo caso, le grite a Rene y nada, es mas hasta a ti te pedí ayuda pero ninguno me respondía ni siquiera me miraban, después vi la pantalla de la computadora y vi la foto de ella, de la persona que te platique hace rato, bueno era como una fotografía pero demasiado real, no se movía nada salvo sus ojos que parecían seguirme fijamente, estaba tan clara, parecía que podía tocar su rostro pero sabia que era una imagen en la pantalla, como algo tridimensional, ella seguía inmóvil sin parpadear. quise gritar pero no podía, no se, era como si no me extrañara tanto la situación, sin embargo estaba asustado, me pare y salí del cubículo, entonces voltee y ya no había nadie en la oficina, solo estaba yo y la imagen en la computadora con los ojos fijos en mi, le grite a rene y luego a Regina, pero ninguno me contesto, quise salir pero no encontré la puerta, empecé a caminar dentro de la oficina y de pronto me pareció la oficina se convirtió en una especie de laberinto sin salida con cubículos, computadoras y sillas por todos lados, las ventanas parecían estar cerca pero no podía alcanzarlas tampoco, me asuste y camine cada ves mas rápido intentando salir. En esto mientras corría entre los muebles y los cubículos escuche el sonido de alguien tecleando, pensé que seria algún compañero y sentí cierto alivio; cuando llegue al cubículo la vi a ella tecleando frente a una computadora, volteo me vio a los ojos, estaves estuve a `punto de gritar, ene eso mientras me veia tomo la pantalla y la volteo hacia donde yo estaba, y otra vez estaba ahí el rostro, su rostro viéndome, entones las dos, la que estaba en la pantalla y la que estaba sentada me miraron idénticamente unos segundos sin decir nada, de pronto la que estab sentada comenzó a reír y esta vez sentí un miedo terrible; corrí denuevo por el laberinto mientras que en las pantallas de las computadoras a mi alredeor, aparecía el rostro que me veía con una mirada extraña, esa mirada que me perseguía.-
En este punto del relato mi amigo y yo ya habíamos llegado a la oficina y nos habíamos sentado en uno de los sillones de la recepción esperando a que llegaran los demás compañeros, mi amigo se había exaltado un poco, hablaba muy rápido y tartamudeaba a veces, sostenía el vaso casi lleno de café ya frió con las dos manos, el miraba al piso muy concentrado en recordar lo que había soñado, incluso hablaba mas propio que de costumbre, por mi parte yo estaba muy atento, su relato me había interesado mucho, de verdad es increíble lo que se puede llegar a construir cuando dormimos, pero en fin, mi amigo continuo:
- Seguí corriendo, hasta que afín llegue a una puerta que me saco al patio del edificio, baje la escalera corrí a la salida, pero antes de llegar a la recepción, entro ella por el mismo lugar al que yo me dirigía, topándose conmigo, esta vez había cambiado mucho, estaba despeinada, su ropa se veía maltratada, rasguñada, tenía unas ojeras negras y grandes bajo sus ojos, su mirada era feroz, horrible, amenazante, no se como describirla, pero me aterro ver esos ojos casi de fiera. Le pregunte lo que hacia en ese lugar, entonces ella grito que me mataría, así nada mas, grito que me iba a matar, se lanzo contra mi, la sujete de las manos, y lucho conmigo yo seguía sin poder gritar y ella superaba mi fuerza poco a poco; sus uñas se acercaron a mi lentamente a mis ojos hasta que sentí como las encajaba lentamente en mis parpados, después acerco su cara y me dijo al oído: “yo soy tus ojos”. Después de decirme eso pude gritar, y enserio grite como loco, salte de la cama sudando. Me quede acostando procesando en mi mente que solo había sido un sueño, creo que luego me pare y me bañe, la verdad es que lo que mejor recuerdo después de eso, es cuando tu llegaste a saludarme.-
-¡Carajo! le dije, pues eso si que esta raro, joder.- Realmente me había quedado sin palabras, no sabia que decirle, en verdad era un sueño muy loco incluso para mi. De pronto recordé lo que me dijo al principio mientras estábamos en el seven comprando café y le pregunte que era lo que le había escrito a esa mujer; buscó en su bolsillo, sacó su cartera, y de esta extrajo un papelito doblado la mitad, lo abrió y leyó:
“Te soñare todas las noches
Te llevaré en mis memorias
Oiré tu voz en el desorden
Que dejas en mi historia
Eres lo único que veo,
Eres lo único que respiro,
Eres mi aire
Eres mis ojos”
Cuando escuche esto, me sorprendí, estaba seguro de haber escuchado esas palabras en algún otro lado, le pedí mi amigo que me dejara ver el papel con el verso escrito, lo abrí e intente leer, pero no pude; había letras ahí, lo sabia, pero no podía leerlas, no les daba una secuencia clara, ni un orden ni significado, como si fuera otro idioma, volteé hacia mi amigo, pero el se había ido, después supe que estaba solo en esa oficina, me golpeé la cabeza y me jale el pelo, estaba claro todo de nuevo, ¡puta madre, carajo!, dije mientras la recepción desaparecía enfrente de mi. Ese verso yo lo había escrito anoche, esa mujer era mía y no de mi amigo.
Te llevaré en mis memorias
Oiré tu voz en el desorden
Que dejas en mi historia
Eres lo único que veo,
Eres lo único que respiro,
Eres mi aire
Eres mis ojos”
La noche cuando medio borracho y triste escribió este verso, se le dio el soñar con ella. Al día siguiente, en la mañana como a las 6, lo encontré en la calle cuando llegaba a las oficinas, tenía un semblante perdido y pálido, desastroso, como fantasma perdido, mal rasurado y con la camisa arrugada. De hecho creo que llego más por la costumbre y el subconsciente, y fue el mismo subconsciente que se encargo de medio arreglarlo, vestirlo y pasarle un cepillo por la cabeza. Después de invitarle un café en el seven de la esquina, le pregunte que le ocurría, a lo que me contesto que paso una velada extraña, y que no había dormido nada bien, -¿tuviste pesadillas?- le pregunte mientras servia el capuchino de la maquina en el baso, -de hecho- dijo después soltó un intento de risa, en este punto mi amigo había recobrado completa conciencia y recuperaba un poco de color.
Me contó que antes de dormir, había peleado con una mujer, al parecer una amante suya pero no quiso contarme más de ello, yo no insistí en saber más.
- le escribí algo, un verso en una hojita debe estar en mi cartera o por ahí, no se en donde la deje- me dijo después de darme el dinero de su café para que pagara.
Le pedí que me contara lo que soñó, me dijo que pocas veces había tenido un sueño tan claro y tan extraño como el que tuvo la noche pasada, mientras caminábamos hacia la oficina comenzó con lo siguiente:
- Yo llegaba al trabajo como de costumbre, todo era normal, saludaba al poli de la entrada y subía por la escalera hasta la oficina, estabas tu, TT, Rene, Regina, en fin todos los locos me senté frente a mi computadora, la encendí para comenzar a capturar, pero la madre esa no encendió, intentente varias veces pero la maquina simplemente no respondia, cheque estuviera bien conectada hasta le di un putazo, la desconecte y la volví a conectar pero no funcionaba, le dije a Araceli que mi computadora no servia pero ella no me respondió, entonces le dije a TT, pero tampoco me hizo caso, le grite a Rene y nada, es mas hasta a ti te pedí ayuda pero ninguno me respondía ni siquiera me miraban, después vi la pantalla de la computadora y vi la foto de ella, de la persona que te platique hace rato, bueno era como una fotografía pero demasiado real, no se movía nada salvo sus ojos que parecían seguirme fijamente, estaba tan clara, parecía que podía tocar su rostro pero sabia que era una imagen en la pantalla, como algo tridimensional, ella seguía inmóvil sin parpadear. quise gritar pero no podía, no se, era como si no me extrañara tanto la situación, sin embargo estaba asustado, me pare y salí del cubículo, entonces voltee y ya no había nadie en la oficina, solo estaba yo y la imagen en la computadora con los ojos fijos en mi, le grite a rene y luego a Regina, pero ninguno me contesto, quise salir pero no encontré la puerta, empecé a caminar dentro de la oficina y de pronto me pareció la oficina se convirtió en una especie de laberinto sin salida con cubículos, computadoras y sillas por todos lados, las ventanas parecían estar cerca pero no podía alcanzarlas tampoco, me asuste y camine cada ves mas rápido intentando salir. En esto mientras corría entre los muebles y los cubículos escuche el sonido de alguien tecleando, pensé que seria algún compañero y sentí cierto alivio; cuando llegue al cubículo la vi a ella tecleando frente a una computadora, volteo me vio a los ojos, estaves estuve a `punto de gritar, ene eso mientras me veia tomo la pantalla y la volteo hacia donde yo estaba, y otra vez estaba ahí el rostro, su rostro viéndome, entones las dos, la que estaba en la pantalla y la que estaba sentada me miraron idénticamente unos segundos sin decir nada, de pronto la que estab sentada comenzó a reír y esta vez sentí un miedo terrible; corrí denuevo por el laberinto mientras que en las pantallas de las computadoras a mi alredeor, aparecía el rostro que me veía con una mirada extraña, esa mirada que me perseguía.-
En este punto del relato mi amigo y yo ya habíamos llegado a la oficina y nos habíamos sentado en uno de los sillones de la recepción esperando a que llegaran los demás compañeros, mi amigo se había exaltado un poco, hablaba muy rápido y tartamudeaba a veces, sostenía el vaso casi lleno de café ya frió con las dos manos, el miraba al piso muy concentrado en recordar lo que había soñado, incluso hablaba mas propio que de costumbre, por mi parte yo estaba muy atento, su relato me había interesado mucho, de verdad es increíble lo que se puede llegar a construir cuando dormimos, pero en fin, mi amigo continuo:
- Seguí corriendo, hasta que afín llegue a una puerta que me saco al patio del edificio, baje la escalera corrí a la salida, pero antes de llegar a la recepción, entro ella por el mismo lugar al que yo me dirigía, topándose conmigo, esta vez había cambiado mucho, estaba despeinada, su ropa se veía maltratada, rasguñada, tenía unas ojeras negras y grandes bajo sus ojos, su mirada era feroz, horrible, amenazante, no se como describirla, pero me aterro ver esos ojos casi de fiera. Le pregunte lo que hacia en ese lugar, entonces ella grito que me mataría, así nada mas, grito que me iba a matar, se lanzo contra mi, la sujete de las manos, y lucho conmigo yo seguía sin poder gritar y ella superaba mi fuerza poco a poco; sus uñas se acercaron a mi lentamente a mis ojos hasta que sentí como las encajaba lentamente en mis parpados, después acerco su cara y me dijo al oído: “yo soy tus ojos”. Después de decirme eso pude gritar, y enserio grite como loco, salte de la cama sudando. Me quede acostando procesando en mi mente que solo había sido un sueño, creo que luego me pare y me bañe, la verdad es que lo que mejor recuerdo después de eso, es cuando tu llegaste a saludarme.-
-¡Carajo! le dije, pues eso si que esta raro, joder.- Realmente me había quedado sin palabras, no sabia que decirle, en verdad era un sueño muy loco incluso para mi. De pronto recordé lo que me dijo al principio mientras estábamos en el seven comprando café y le pregunte que era lo que le había escrito a esa mujer; buscó en su bolsillo, sacó su cartera, y de esta extrajo un papelito doblado la mitad, lo abrió y leyó:
“Te soñare todas las noches
Te llevaré en mis memorias
Oiré tu voz en el desorden
Que dejas en mi historia
Eres lo único que veo,
Eres lo único que respiro,
Eres mi aire
Eres mis ojos”
Cuando escuche esto, me sorprendí, estaba seguro de haber escuchado esas palabras en algún otro lado, le pedí mi amigo que me dejara ver el papel con el verso escrito, lo abrí e intente leer, pero no pude; había letras ahí, lo sabia, pero no podía leerlas, no les daba una secuencia clara, ni un orden ni significado, como si fuera otro idioma, volteé hacia mi amigo, pero el se había ido, después supe que estaba solo en esa oficina, me golpeé la cabeza y me jale el pelo, estaba claro todo de nuevo, ¡puta madre, carajo!, dije mientras la recepción desaparecía enfrente de mi. Ese verso yo lo había escrito anoche, esa mujer era mía y no de mi amigo.
La luz del sol entraba ya por mi ventana mientras yo seguía soñando que trabajaba en una oficina.
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